lunes, 28 de julio de 2008

La Pandilla Sangre


Si conduces por la noche y ves un vehículo con las luces apagadas, ¡no le haga un cambio de luces para avisarle! Se convertirá en su objetivo y le perseguirá hasta matar a todos los ocupantes del coche. Es un juego de iniciación de una pandilla que se hace llamar ‘Sangre‘.

Este aviso figura en un supuesto fax de la policía local de Roquetas de Mar (Almería) que hizo cundir la alarma entre los conductores a finales de 2005. Correos electrónicos en cadena y foros de Internet se hicieron eco de la noticia y la difundieron con rapidez. Aparecían casos en Inglaterra, Francia, Portugal… Pero todo fue una invención. La ‘pandilla sangre’ es sólo una leyenda urbana más.

Nacen con la intención de atemorizar, perjudicar la imagen de la competencia, por propio ego o, simplemente, por el deseo de hacer daño. Los mitos urbanos, como explica el periodista Alberto Granados, que recopila los mejores en su libro Leyendas urbanas. Entre la realidad y la superstición , existen «desde la más remota antigüedad». Sobreviven adaptándose a los tiempos y a las culturas de cada país. Por eso, ya no son meros relatos que el boca a boca mantiene vivos, ahora la imagen y la tecnología cobran protagonismo. Y cuentan con un gran aliado: Internet (hay 2,5 millones de entradas en Google por ‘leyenda urbana’).

«Antes, para que una leyenda originada en EE. UU. llegase a Europa podían pasar décadas; hoy da la vuelta al mundo traducida y adaptada a los diversos idiomas en menos de una semana», asegura el escritor y periodista Santiago Camacho, autor del libro Leyendas urbanas (Edaf).

Pero incluso desde el inicio de Internet hasta hoy, los bulos (’hoax‘ entre los internautas), los rumores infundados y los mitos han evolucionado. «El correo electrónico no ha ido a más y la moda está ahora en otros formatos, como el vídeo o la fotografía», confirma el presidente de la Asociación de Usuarios de Internet, Miguel Pérez Subías. «Las modernas leyendas urbanas son más que relatos sorprendentes; con frecuencia son filmaciones que muestran cosas asombrosas, fotografías o supuestos documentos sonoros», corrobora el periodista y escritor Javier Sierra.

Y es que nunca como hoy ha sido tan sencillo falsificar una imagen. La popularización del teléfono móvil con cámara posibilita que cualquiera pueda grabar una escena, manipularla en el ordenador y hacerla pasar por auténtica a través de la Red. Es cuestión de minutos y de una cierta habilidad. «Con las facilidades que permiten aplicaciones como Photoshop y con plataformas de distribución como blogs o Youtube, se lleva la broma a imagen y se le da más verosimilitud», apunta el subdirector del Observatorio para la Cibersociedad, Fernando Garrido.

1 comentario:

Basa dijo...

Dos años después, me acaba de llegar este Hoax, como aviso del ministerio de interior.

si es que.....willy Fog tardó menos en dar la vuelta al mundo :D

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